martes, 21 de julio de 2026

A mis cuarenta y diez (aunque 49 dicen que aparento)

Ya tengo 50. Y no escribí, celebre y no hice nada en esta fecha que muchos celebran con ganas en lo sus ultimos estertores de una juventud ya ida hace rato. Otra vuelta al sol como dicen. Menos certezas, más dudas, nuevas oportunidades para cagarla, 3 penas tatuadas y un corazón con remendos.

Persistente mala salud de hierro, un humor perverso y un doble en el espejo a muy mal traer. Una suerte echada, una nube strato y una coleccion de penas en un estante.
Un amor de otro, un amor roto y y un amor ido.

Pero, he aprendido mucho, he mirado con amor y paciencia (al fin!) lo vivido y creo que no cambiaria nada, muchas cicatrices pero tb enseñanzas grabadas a fuego. Hoy acepto mis miserias, mi suerte y lo que me depare el Dios de Spinoza.

Estoy en un momento de mi vida, y al contrario de muchos ya cansado de soltar. Y lo terrible es que no me hago mucho caso, ya no me tomo en serio.......

Dejo un poema del flaco de Úbeda:


Lo peor del amor, cuando termina, 
son las habitaciones ventiladas, 
el solo de pijamas con sordina, 
la adrenalina en camas separadas. 

Lo malo del después son los despojos 
que embalsaman los pájaros del sueño, 
los teléfonos que hablan con los ojos, 
el sístole sin diástole ni dueño. 

Lo más ingrato es encalar la casa, 
remendar las virtudes veniales, 
condenar a galeras los archivos. 

Lo atroz de la pasión es cuando pasa, 
cuando, al punto final de los finales, 
no le siguen dos puntos suspensivos.