¿Soy miserable porque escucho música o la música me hace miserable?
El protagonista de mi película favorita se cuestionaba de que a la gente le preocupa que a los niños los absorba algún culto de violencia o vieran películas que les hicieran daño psicológicamente, mientras escuchan miles, y literalmente miles, de canciones que hablan sobre dolor, pena, rechazo, depresiones y decepción.
Y terminaba haciéndose esa pregunta mientras miraba hacia la pantalla buscando una respuesta que no llegaba. ¿Soy miserable porque escucho música o la música me hace miserable?
Debo confesar que mis mejores depresiones han estado acompañadas por canciones increíbles, y alguno que otro tema cebolla que escuchaba en privado, evitando celosamente que arruinara mi imagen sofisticada y seria. Ok, no soy nada de eso, pero seria terrible que me molestaran diciéndome cursi. Y musicalmente hablando eso es feo. En fin, el punto es que las emociones en estos tiempos, al igual que cualquier película que se precie de decente, tiene una buena banda sonora decente. Como cuando escuchamos ese tema que nos hace recordar los besos públicos y breves de la fiesta de turno o esa canción que buscábamos escuchar que nos rompía aun más el corazón roto. Por ejemplo “Eternal Flames” de Bangles inevitablemente me hace viajar en el tren de los recuerdos a ver las fogatas de antaño con mis mas antiguos amigos. O como Roxette me hace recordar mis primeras visitas a las discotecas. Mas aun como odie a Arjona cuando me divorcie, y que la canción “Contigo” de Joaquín Sabina me lleva a los olores y abrazos de quien hoy es mi mujer . Si dicen que los olores son la conexión mas fuerte al pasado, quizás una buena colección de discos se pueda ordenar cronológicamente siguiendo los pasos de tu vida.
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